Martes, 14 Julio 2015 00:00

Un centenar de pequeños de las colonias inundan la Escuela de Hostelería de la ciudad

Jorge Bueno y Virginia Verdugo, coordinadores de las colonias de San Agustín y la Salle, respectivamente, y cerca de 40 monitores voluntarios acompañaron ayer a un centenar de pequeños durante su visita a la Escuela de Hostelería donde recibieron las atenciones de su director Esteban Barajas y los miembros de su equipo. Los niños visitaron el tercer aljibe de Melilla la Vieja que se encuentra en las instalaciones de la sede, así como las cocinas donde recibieron amenas explicaciones. La experiencia concluyó con la entrega a cada visitante de un picnic de desayuno con los elementos recomendados para lograr una alimentación saludable.

Las tres colonias melillense, San Agustín La Salle y Monte María Cristina dependen de Cáritas Interparroquial, aunque cada una posee su forma de trabajar y su especial idiosincracia.

La de San Agustín desarrolla su labor a lo largo de todo el año a través de un apoyo escolar que se lleva a cabo dos días a la semana que además se extiende a materias como orientación familiar, apoyo socioeducativo, cultural y en todos los déficits que presenten los pequeños a su cargo.

Sin embargo, la actuación de los equipos de las colonias se amplia de forma considerable cuando llega la temporada estival ya que se trata del colofón a la actividad desarrollada a lo largo de la anualidad.

El número de alumos que integran la colonia de San Agustín suele ser de cuarenta y 18 monitores, aunque en verano la cifra se eleva a 50 por el hecho de incluir a los niños de Divina Infantita y a su vez aumenta hasta una veintena el equipo de monitores, al margen de aquellos que desarrollan los talleres y los adultos que se encargan de las labores de cocina.

Objetivos

El fin primordial de las colonias pasa porque los pequeños se deshiniban de sus situaciones familiares y durante unos días sean capaces de sentir felicidad alegría, entusiasmo y ganas de descubrir experiencias diferentes a las habituales de su entorno.

Actividades veraniegas

Son variadas las actividades que reciben en la temporada veraniega en las colonias. De hecho, se realizan visitas a entidades y organismos tan diferentes como la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla, al Tiro Olímpico o la de ayer a la Escuela de Hostelería, además de ofrecerles baños en las playas de la dársena costera melillense y actividades deportivas para que, en definitiva, se den cuentan que pueden desarrollar su futuro con un abanico de posibilidades.

Estas colonias, tal como explicó Jorge Bueno a MELILLA HOY,, están dirigidas fundamentalmente a niños con un déficit socioeconómico, cultural, familiar y educativo. Suelen acercarse a las distintas cáritas melillenses donde se comprueba si reúnen las condiciones que requieren estos programas entre las que se encuentran la limitación de una horquilla de edad que abarca desde los seis a los doce años.

 

No todos están escolarizados por lo que se les presta un apoyo escolar durante todo el año. “De hecho, en el segundo trimestre del curso llegó una niña que venía sin escolarizar y sin saber leer, ni escribir y gracias al trabajo de una monitora ha logrado ponerse en el nivel de segundo de primaria”, dijo Bueno.

Los monitores de San Agustín a diferencia de los de La Salle son todos de Melilla salvo un seminarista de misión.

La Salle

Y fue Virginia Verdugo, directora de la Colonia de La Salle quien comentó que sus monitores son procedentes de la Península.

Las actividades, a pesar de tener características similares en cuanto a actividades playeras y visitas, siguen en cada colonia una determinada temática que, en esta ocasión, gira en torno a los Minions y por tanto los talleres siguen ese enfoque a través de teatrillos y la enseñanza de valores a través de los personajes de los Minions.

Escuela de Hostelería

En la mañana a de ayer la Escuela de Hostelería ofrecía una aspecto inusual con un trasiego de pequeños que inundaban todas la dependencias, desde el aljibe que les despertó gran curiosidad, pasando por los comentarios que los profesores de cocina les impartieron desde una perspectiva lógicamente básica, hasta la recepción de los picnics que contenían un lácteo, agua, fruta refrescante, así como pasteles de chocolates y galletas elaboradas por los alumnos de la escuela. “Ha sido muy emotivo ver las caras de satisfacción de los chicos y su perfecto comportamiento en la escuela”, apostilló Barajas.